Costa Brava: Una realidad que ya no se puede ignorar
La Costa Brava está saturada. Y hay que decirlo con la boca abierta
Durante años, hablar de la Costa Brava era hablar de calidad de vida, naturaleza, calas, pueblos con encanto y un destino privilegiado.
Y todo eso hoy aún es cierto.
Pero también hay otra realidad que cada verano se hace evidente: la presión turística y residencial sobre el territorio ha alcanzado niveles que obligan a plantearnos hacía donde queremos ir.
Reflexión del Alcalde de Castell d’Aro-Platja d’Aro- S’ Agaró
Esta reflexión la ha escrito el alcalde de Castell d’Aro-Platja d’Aro-S’Agaró en una conversación en el periódico El Pais en la que reclama abandonar el objetivo de atraer más turistas y empezar a gestionar de otra manera la enorme afluencia de visitantes que recibe el litoral de Girona cada verano.
Según el edil , su apuesta sería por repartir los flujos turisticos entre municipios y durante todo el año en lugar de seguir concentrándolos entre julio y agosto.
¿Pero y desde el punto de vista inmobiliario?
Desde el punto de vista inmobiliario, esta situación tiene una lectura especialmente importante.
La demanda continúa existiendo, pero el mercado ya no puede analizarse únicamente desde la perspectiva del precio o de la rentabilidad. Es el territorio, su capacidad y la calidad de vida de quienes viven en él deben formar parte de la ecuación.
En relación a la vivienda, en muchos pueblos costeros, encontrar una vivienda disponible durante todo el año se ha convertido en un verdadero desafío. El crecimiento del uso turístico, junto con una oferta residencial limitada, dificulta el acceso a la vivienda para muchas personas que trabajan y viven en la zona.
¿ Esto quiere decir que debemos dejar de apostar por la Costa Brava? . Todo lo contrario
Significa que debemos apostar por una Costa Brava sostenible, equilibrada y habitable todo el año. Una Costa Brava que siga siendo atractiva para quienes la visitan pero que también sea un lugar donde las nuevas generaciones puedan vivir, donde los profesionales puedan establecerse y donde los residentes puedan mantener su calidad de vida.
Como agencia inmobiliaria, creemos que tenemos una responsabilidad que va más allá de intermediar en una compraventa. Conocemos el territorio, hablamos cada día con propietarios, compradores y residentes y vemos de primera mano cómo está evolucionando el mercado.
Por eso creemos necesario decir que la Costa Brava tiene un límite.
No debemos frenar su atractivo, sino gestionarlo mejor. Encontrar un equilibrio entre turismo y residencia, entre inversión y vivienda, entre desarrollo y conservación.
Pues si nuestro objetivo es que la Costa Brava siga siendo especial, dentro de diez, veinte o más años, hoy debemos empezar a cuidarla con la misma decisión con la que la estamos promocionando.